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15 febrero 2010

Transparente


¿Qué pasaría si de pronto un día despiertas en otra realidad?

Has estado envuelta en problemas que si bien no te afectan demasiado, te tienen con una gota cayendo en el cráneo. Despiertas derrepente y parecen haberse ido. te encuentras con un mundo que a simple vista es el mismo en el que dormiste ayer, pero al acercar la lupa te das cuenta que es todo un enredijo, te das cuenta que hiciste y dijiste cosas que te obligan ahora a seguir con el cuento, con la esperanza de volver a despertar en tu mundo cómodamente complicado...

Sinopsis

04 febrero 2010

los ojos inundados


me dijiste que abriera los ojos y viera la realidad, pero no tiene caso. el agua los inunda y la realidad que vería sería en prismas, no vería lo que quieres que vea. mejor espero un rato, puedo seguir creando historias bonitas que toman forma entre mis párpados y mis ojos. después de esperar un poco, a penas abriré mis ojos y me fijaré entre mis pestañas para ver qué está ahí. tal vez decida abrirlos porque mis historias tomaron materiales de la realidad o porque esté cansada de limpiar las lágrimas que indican que mis historias no forman parte de la vida que quiero enfrentar...

pero no me amenaces, mis historias tienen fundamentos, tienen un pasado que predice que pueden ser verdad... no amenaces, ilusionista experto, sé que sabes desaparecer, sé que puede que los abra y no te vuelvan a ver...

07 octubre 2009

el velero


Soy una valsa con remos, dos remos. Creo tener un destino fijo, pero este navío es muy ancho. Tan ancho que no puedo alcanzar ambos remos al mismo tiempo, así que cuando voy a mover el derecho juro que lo intento y entonces al ver que no me mueve pienso que si muevo el izquierdo tal vez avance un poco, que el remo izquierdo me dirá con seguridad que remar por la derecha es lo mejor... Y después me doy cuenta que todo es un complot, ninguno quiere que llegue a mi destino. Me estoy cansando de remar. Me convertiré en un velero. Dejaré al viento teerminar con los molestos remos, sólo seremos la vela y yo esperando una ráfaga suficientemente fuerte para llevarnos a donde debamos ir, a donde queramos o no llegar, pero dejar de pelear contracorriente...

Soy un velero. Esta ráfaga cree que me va a llevar, pero no tiene las agallas. Voltearé esta vela hasta que la bocanada de aire acelerado se dirija hacia donde la corriente va...

29 septiembre 2009

pasaje falaz


No y no. La determinación a corregirme mediante mi inmensa fuerza de voluntad está ante todo. Podré sentir lo que sea, soy tan fuerte que puedo controlarlo. No importa si mi felicidad radica en dejarme llevar, no lo haré con la plena conciencia de que no es lo mejor, socialmente; que no sería conforme a como debiera ser. No y no. Y me repito a mi misma que sí puedo enfrentarlo y tomarlo con valentía.

Que no. Podrás decirme lo que quieras, pero mi hemisferio izquierdo está sobre el derecho, no lo dejará ser, puede controlarlo...

Aunque... A fin de cuentas es posible... es posible que la corriente sea más fuerte, que se convierta en una corriene doble, que fluya por dentro de mi como por fuera, una corriente que me arrastre hasta perder por completo el control, hasta destrozarme... De nuevo pensando, quiero que eso suceda, que sea tan fuerte que no pueda con ella. Quiero perder la responsabilidad que mi coherencia me obliga a tener... Quiero sólo ser... sólo existir...

01 septiembre 2009

María


Mira la casa... le da orgullo, es la casa que representa a su país, en cualquier parte del mundo sabrían que se trata de un hogar mexicano, aun sin tener un parámetro de comparación. Tiene colores azul rey, rosa muy mexicano... los barandales de madera a la entrada. Mira su casa...

Su peinado, un chongo bien hecho de trenzas con listones de colores entre el cabello negro y abundante. Su ropa, bordada de colores vivos con enromes flores de buen gusto; una falda sencilla, de manta, un poco arriba de los tobillos, y sus zapatos blancos de tacón. Mira su ventana, el marco disparejo la hace parecer un retrato. Mírala desde la puerta que con confianza permanece abierta, dejando ver la belleza de una modesta y tradicional vivienda, la cocina llena de ollas y cucharas de madera.

Mira su rostro... Seria, como si no hubiera emociones que expresar, sin sonrisa como si su hogar representara nada para ella. Mira su mirada, siempre sumisa, de frente, demostrando valentía, pero sumisa. Como si prefiriera pasar desapercibida mientras pensamientos libres revolotean en su mente, mientras se imagina de pie en el risco del cerro que la vio nacer, en ropa ligera, con los ojos cerrados, sólo activando su sensación del viento en la cara, como si volara, sin que nada obstruya el flujo de aire que rompe sobre su bien formado cuerpo cubierto por mantas blancas...

Mira su casa... Los minutos pasan a su alrededor y ella no parece si quiera notarlo. Su expresión de esperanza en tiempos mejores prevalecerá mientras la miras con ojos de lástima y no como ella quiere ser vista en su hermosa casa, orgullosa de ser quien es, con sus labios pintados y las enormes pestañas, y sus trenzas negras como marco...



escucha mientras lees la 7 del revés, da click

18 junio 2009

la sangre de la pluma



Las emociones eran demasiado fuertes para expresarlas con la voz o la mirada. Debía haber algo más para sacar todo antes de volverlo un cáncer que crece rápido dentro de mi. Hoy escribí 5 renglones que no pensé. Mientras la pluma se arrastraba dejando en forma de letras su sangre en el papel, mi mente estaba en blanco y pensando tantas cosas a la vez... Llegó el momento en que el blanco de mis pensamientos predominó debido a la lentitud de mis manos y la velocidad del cerebro. Olvidé lo que tenía que sangrar a través de la pluma. Cinco renglones leí después de aventar el kit de escritura y levantarlo arrepentida. Era exactamente el tumor que estaba dentro de mi lo que se leía en el cuaderno...

04 enero 2008

express o capuccino?


El olor a comida era inevitable. En cuanto entré percibí el olor mezclado de café y desayuno. No había mucha gente, pero el calor humano se alcanzaba a sentir. No era muy cómodo, pero podía descansar ahí. El bullicio de las personas esperando su órden sonaba como una melodía dulce en mis oídos. Todos se veían hambrientos y gastaban el dinero que llevaban en cualquier bocado que entretuviera la sensación. A pesar del antes mencionado calor humano, llegaban a sentirse los soplidos de aire frío que se filtraban por las puertas abiertas y las ranuras de las ventanas . Llegó un momento en que el olor de la comida recién preparada comenzó a desesperarme. Yo estaba sentada perdiendo el tiempo viendo cómo se congelan las personas afuera del lugar. La desesperación aumentaba y comencé a mover mis manos y pies con un ritmo agitado. Creí que me darían náuseas, pero no fue así. Soporté esa desesperación momentánea y continué perdiendo el tiempo como desde que entré...

14 diciembre 2007

just because... (parte II)




Te busco entre el blanco y la oscuridad de una habitación donde revolotean como insectos mis pensamientos con tu nombre como alas. Te busco y solo encuentro manchas como gotas de recuerdos salpicadas en donde se leen los detalles que me hacían sonreir. Un susurro delirante me hace recordar en este momento que el sol no es sólo el astro que alumbra el planeta, sino todo aquello que ilumina el pensar y sentir de un alma, pero su delirio es más fuerte y entonces caigo en cuenta de que la luna es como un momento olvidado, de modo que vuelvo en la monótona melancolía de pensar en que los insectos, gotas, susurros y delirios serían realidad en cualquier momento que tu decidas romper una promesa y despedirte para nunca volver...
Descubrirlo duele, pero es mejor aceptalo antes que muera por el delirio de un susurro que salpica gotas de melancolía en los insectos que llevan tu nombre en sus alas...

13 diciembre 2007

just because... (parte I)




Aquí me encuentro recostada en el azul y brumoso silencio de una noche más. Estoy encerrada con mis sueños; atrapada en este cuarto con mis pensamientos más profundos a la luz de una lámpara que los ilumina para no ser perdidos de vista. Encarcelada sin más voz que la de una pluma que descuartiza la quietud de la situación y hora mientras desliza su punta en una hoja improvisada. Sólo escucho sus continuos golpes, golpecitos sobre el cartón que sirve como soporte sobre esta miserable suavidad tormentosa en que me encuentro. La escucho y también escucho al oxígeno que se interna en lo más profundo de mi cuerpo y renuncia a su libertad para acompañarme en este encierro. Una extraña temperatura invade la habitación, creando una sensación de tranquilidad sofocada por la desesperación ante la misma; una tranquilidad que de ninguna forma me tranquiliza y sólo me fortalece para romper en un momento este desquiciado silencio y fulminar mi monótona condena...