04 febrero 2010

los ojos inundados


me dijiste que abriera los ojos y viera la realidad, pero no tiene caso. el agua los inunda y la realidad que vería sería en prismas, no vería lo que quieres que vea. mejor espero un rato, puedo seguir creando historias bonitas que toman forma entre mis párpados y mis ojos. después de esperar un poco, a penas abriré mis ojos y me fijaré entre mis pestañas para ver qué está ahí. tal vez decida abrirlos porque mis historias tomaron materiales de la realidad o porque esté cansada de limpiar las lágrimas que indican que mis historias no forman parte de la vida que quiero enfrentar...

pero no me amenaces, mis historias tienen fundamentos, tienen un pasado que predice que pueden ser verdad... no amenaces, ilusionista experto, sé que sabes desaparecer, sé que puede que los abra y no te vuelvan a ver...

07 octubre 2009

el velero


Soy una valsa con remos, dos remos. Creo tener un destino fijo, pero este navío es muy ancho. Tan ancho que no puedo alcanzar ambos remos al mismo tiempo, así que cuando voy a mover el derecho juro que lo intento y entonces al ver que no me mueve pienso que si muevo el izquierdo tal vez avance un poco, que el remo izquierdo me dirá con seguridad que remar por la derecha es lo mejor... Y después me doy cuenta que todo es un complot, ninguno quiere que llegue a mi destino. Me estoy cansando de remar. Me convertiré en un velero. Dejaré al viento teerminar con los molestos remos, sólo seremos la vela y yo esperando una ráfaga suficientemente fuerte para llevarnos a donde debamos ir, a donde queramos o no llegar, pero dejar de pelear contracorriente...

Soy un velero. Esta ráfaga cree que me va a llevar, pero no tiene las agallas. Voltearé esta vela hasta que la bocanada de aire acelerado se dirija hacia donde la corriente va...

29 septiembre 2009

pasaje falaz


No y no. La determinación a corregirme mediante mi inmensa fuerza de voluntad está ante todo. Podré sentir lo que sea, soy tan fuerte que puedo controlarlo. No importa si mi felicidad radica en dejarme llevar, no lo haré con la plena conciencia de que no es lo mejor, socialmente; que no sería conforme a como debiera ser. No y no. Y me repito a mi misma que sí puedo enfrentarlo y tomarlo con valentía.

Que no. Podrás decirme lo que quieras, pero mi hemisferio izquierdo está sobre el derecho, no lo dejará ser, puede controlarlo...

Aunque... A fin de cuentas es posible... es posible que la corriente sea más fuerte, que se convierta en una corriene doble, que fluya por dentro de mi como por fuera, una corriente que me arrastre hasta perder por completo el control, hasta destrozarme... De nuevo pensando, quiero que eso suceda, que sea tan fuerte que no pueda con ella. Quiero perder la responsabilidad que mi coherencia me obliga a tener... Quiero sólo ser... sólo existir...

01 septiembre 2009

María


Mira la casa... le da orgullo, es la casa que representa a su país, en cualquier parte del mundo sabrían que se trata de un hogar mexicano, aun sin tener un parámetro de comparación. Tiene colores azul rey, rosa muy mexicano... los barandales de madera a la entrada. Mira su casa...

Su peinado, un chongo bien hecho de trenzas con listones de colores entre el cabello negro y abundante. Su ropa, bordada de colores vivos con enromes flores de buen gusto; una falda sencilla, de manta, un poco arriba de los tobillos, y sus zapatos blancos de tacón. Mira su ventana, el marco disparejo la hace parecer un retrato. Mírala desde la puerta que con confianza permanece abierta, dejando ver la belleza de una modesta y tradicional vivienda, la cocina llena de ollas y cucharas de madera.

Mira su rostro... Seria, como si no hubiera emociones que expresar, sin sonrisa como si su hogar representara nada para ella. Mira su mirada, siempre sumisa, de frente, demostrando valentía, pero sumisa. Como si prefiriera pasar desapercibida mientras pensamientos libres revolotean en su mente, mientras se imagina de pie en el risco del cerro que la vio nacer, en ropa ligera, con los ojos cerrados, sólo activando su sensación del viento en la cara, como si volara, sin que nada obstruya el flujo de aire que rompe sobre su bien formado cuerpo cubierto por mantas blancas...

Mira su casa... Los minutos pasan a su alrededor y ella no parece si quiera notarlo. Su expresión de esperanza en tiempos mejores prevalecerá mientras la miras con ojos de lástima y no como ella quiere ser vista en su hermosa casa, orgullosa de ser quien es, con sus labios pintados y las enormes pestañas, y sus trenzas negras como marco...



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23 junio 2009

intencionalmente...


Desperté y me senté en un sofá que al verlo parece hecho de hilos tejidos donde cada centímetro lleva escrita una palabra con la primera letra de tu nombre. Omití el propósito de las malévolas palabras del sillón y al recostarme de nuevo miré como en el techo hay estampas con fragmentos de tus labios repartidos, pegados intencionalmente por encima del asiento, como si en un día soleado una nube pareciera flotar cargada de agua y granizo sólo sobre mi casa. Pero me senté sola en el sillón esperando escucharte decir algo. De pronto vi junto a mí una lámpara que prende con el brillo de tus ojos al parpadear los míos. Y así me levanté. Mis pies descalzos sintieron una alfombra suave y húmeda con la que solías besar. Decidí caminar. Hay una puerta entreabierta pintada con las células de tu sangre. Tuve que abrirla. No quería mirar. Una cuerda de huesos hizo que me cayera. En el piso mis manos tocaron una superficie suave, tibia, en la que pude palpar tus poros emitiendo tu olor. Arrastrando mi cuerpo por la habitación se me enterraron algunas de tus uñas mientras otras sólo reaguñaron mi piel. ¡Un salto! Mis ojos se abrieron de nuevo. Tu piel, tus huesos, tus uñas y tu sangre haciendo trampas por el cuarto rodean la cama llena de visceras en la que me acosté. Los hilos incrustados en la sangre seca de las heridas hechas por tus uñas me enredan a la cama. Sólo pude mover mis manos. Unas pinzas atoradas en mis dedos sujetando un extremo de tu piel y una navaja que reposa en mi palma derecha me hacen recordar que por un segundo mi nombre hizo referencia a una persona distinta a la que normalmente soy...